martes, 6 de septiembre de 2011

Tenextitla

Por las noches el cerro que custodia la laguna de Tenextitla parece brillar, una blanquecina montaña arrancada de la Luna.


Murmullos de criaturas se funden con el agua que corre desde el cerro y que hace eco contra las rocas ya verdes, llenas de musgo por la lluvia.
Nadie camina por ahí cuando es de noche, es mejor esperar al amanecer para andar por Ése lugar, cuando la noche cede a los golpes del sol y arrastra sus faldas por el Oeste.
Mi amiga decía que allí había chaneques, que por allí corrían los aires. Que al andar había que ir en silencio, cuidándonos de que no entraran en nuestros cuerpos.
Los niños jamás deben ir solos al bosque, mucho menos hablar con lo que sea que se encuentren allí ni aceptar sus invitaciones a jugar. No es que sus habitantes sean malos, pero se les debe tener respeto y no invadir su casa.
Ofrendas les son llevadas cada año. Cazuelitas y tazas de barro, muñecas, velas, juguetitos varios, incienso, todo lo necesario para tener contentos a los aires y la lluvia vuelva al pueblo, todo lo necesario para tenerlos a gusto y no se lleven a los niños.
Llevamos nuestra ofrenda a la vieja cruz de piedra, sabiendo que, aunque ya casi nadie juega con los chaneques, ellos no se cansan de jugar…

2 comentarios:

  1. Inspirador. Me dieron ganas de ir caminando por ahí en silencio esta noche.

    Paz, Amor y Alma.

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  2. Gracias por compartir estos pensamientos en tu blog. El pensamiento es, sin mas, nebulosa flotando que contiene diferentes elementos, y que al identificar alguno que nos causa placer, es éxtasis y orgasmo; gracias por causar eso en mi, sin siquiera poder químicamente reaccionar a tus feromonas secretadas, sin siquiera poder oler tu sudor...
    Con cariño, de un admirador. Ángel.

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